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martes, 14 de mayo de 2013

El aborto. ¿Es un crimen o un derecho?




En estos últimos días el tema del aborto ha vuelto a ser de máxima actualidad debido a la reforma de la ley del aborto propuesta por el ministro Gallardón y que ha generado división dentro del Partido Popular y también en la sociedad española.

El problema tal y como yo lo interpreto, no es tanto la reforma en sí como en las formas y los tiempos. Siguiendo en la línea del Partido Popular desde que tomó posesión del gobierno en la que dicen una cosa y hacen la contraria, creo que la pretensión de modificar la ley del aborto tiende más bien a querer erradicarla.

Error en los tiempos porque con la crisis económica en pleno auge, con 6,2 millones de desempleados, con la troika apretándonos la soga al cuello y con los recortes sociales a la orden del día, sinceramente no creo que sea el mejor momento para poner en el asador la reforma de esta ley que pretende cuando menos modificar los derechos de las mujeres de nuestro país, concretamente este por el que tanto han luchado siendo uno de los grupos sociales más castigados históricamente en nuestro país en concreto y en el mundo en general. Sabido es por todos que generalmente cobran menos por realizar el mismo trabajo que un hombre, son víctimas de malos tratos y de violencia machista, etc…

En las formas y contenidos porque no plantean unos racionamientos  que, al menos para mí, se quedan escasos y son superficiales. Decir que el feto con menos de 14 semanas tiene derecho a la vida, éticamente es cierto y estoy de acuerdo al ciento por ciento, incluso me atrevo a afirmar que la mayoría de la población opina lo mismo, pero hay que ir más allá y no pasar por alto que también la progenitora tiene el deber de proporcionarle una vida digna a esa criatura y no seamos hipócritas, una mujer que no ha acabado unos estudios y no tenga trabajo difícilmente le va a proporcionar una vida digna, lo tiene difícil hasta la que sí lo tiene.

Además este gobierno que plantea reformar la ley excluyendo la malformación del feto o el síndrome de down como justificación para abortar es el mismo que ha recortado las ayudas a las personas dependientes, vamos que te obligo a tener a tú bebé pero después no cuentes conmigo como el padre que se va a comprar tabaco y no vuelve. De ello saco la conclusión de que defienden el sí a la vida pero los problemas te los pagas tú. Es una muestra más de que los extremos no son buenos, garantizar el derecho a la vida no es lo mismo que garantizar el derecho a una vida digna, estos ya se están encargando de recortarlos.

Por otro lado, siendo mal pensado me inclina a pensar que la reforma de la ley del aborto y el matrimonio van ligados. En nuestra sociedad la mayoría de la población hemos abierto miras y no nos extraña ver una madre soltera y mucho menos la estimamos como se hacía hasta hace escasos años, lo comprendemos y lo vemos normal así como la unión entre dos personas del mismo sexo (personalmente lo considero matrimonio igualmente aunque la definición sea entre diferente a efectos es lo mismo, en fin) incluso el que adopten hijos e hijas. Sin embargo una parte de la población, pequeña afortunadamente, se empeña en decir a los demás como tienen que hacer las cosas y como tienen que tener sus hijos e hijas. 

Desde mi punto de vista o comprendes el aborto como un derecho de las mujeres a decidir sobre lo que ocurre en su cuerpo y sobre la responsabilidad de criar un bebé o lo comprendes como un delito y jamás estarás de acuerdo con él bajo ningún concepto, para mí no existe un término medio. Por ello no entiendo que el gobierno del Partido Popular pretenda reformar una ley del aborto que por el mero hecho de existir va en contra de sus principios y deberían erradicarla, pero me temo que venderán sus ideas por un puñado de votos ….bueno quizás no sean solo un puñado de votos los que les encumbran en el poder.

Os dejo unos cuantos links de noticias relacionadas con miembros del Partido Popular con relación al tema del aborto.


Foto: Carolina L. Llano (flickr con licencia Creative Commons)
 

martes, 20 de marzo de 2012

MIS REFLEXIONES PERSONALES (I)




El ser humano tiene por naturaleza la necesidad de complicarse la vida hasta límites insospechados. Es un hecho irrefutable.

Es comprensible puesto que en parte es lo que nos hace evolucionar, la búsqueda del porqué de las cosas nos hace descubrir muchas cosas y ello normalmente nos facilita la vida.


 
Pero como todo tiene una connotación negativa. Este afán por saber, por descubrir nos hace meternos donde nadie nos llama. Opinamos sobre las decisiones de otros, decimos como tienen que actuar, que deben hacer, que es bueno o malo para ellos. Nos creemos con la autoridad de opinar sobre aspectos de sus vidas. 



 
En todas las comunidades está la típica vecina cotilla que todo lo sabe, y que despierta los más bajos instintos de sus vecinos que en más de una ocasión han pensado en darla un buen merecido para que se preocupe de sus asuntos. Yo entiendo que hay personas que tienen una vida tan aburrida que obtienen satisfacción de joder al prójimo pero ¿no sería mejor no hacer a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti? ¿No creéis que viviríamos en un mundo mejor?



Este fin de semana vi en un programa de televisión un debate sobre si se debía informar a los padres si una menor abortaba o no. En ese debate se encontraban 6 personas adultas por encima de los 30 años opinando tanto a favor como en contra, todos daban apariencia de saber que era lo que se debía hacer y la verdad es que eché de menos la opinión de gente más joven pero es lo que había y sinceramente no me posicioné ni con unos ni con otros, pero os dejo aquí mi reflexión:
Si una menor se ha quedado embarazada de una forma no deseada y quiere interrumpir el embarazo está en su pleno derecho porque es la responsable de la criatura. ¿Se debe poner en conocimiento de los padres? Depende de cada hija y de cada padre y madre pero sí creo que deben saberlo, pero no por que lo diga una ley sino porque es algo que afecta a su hija. Pero en este punto quiero plantear una cuestión:  

¿No es más preocupante que tu hija no tenga la confianza suficiente para contártelo y recibir tu consejo y apoyo?